Tres restaurantes sin reserva

No soy Gabriel pero he vivido con él. Me enseñó a cortar la cebolla y frustraba toda mi creatividad culinaria. Sé que odia el adjetivo culinario y que hoy no se puede levantar. Nada que ver con las drogas, le retrasaron un vuelo y ahora estará liado con el papeleo para que la aerolínea le pague el bono cultural. Dos terceras partes del equipo de Metáforas y Puerros han estado en Berlín, ¿sabíais?

Hablaré de lugares que han dejado de existir, bares y restaurantes que fueron y dejaron el recuerdo de las cosas bien hechas. Me gustaría que pensarais que se me han ocurrido a mí, que en realidad nunca pasó; parte de razón habría.

Bodegas Santmery (Juan Álvarez Mendizábal, 27). La barra estaba al fondo, pasada la tienda de vinos, y detrás Mery. Un niño como yo sólo debía preocuparse de encaramarse a la banqueta, pedir una Coca-Cola y responder diligente a las cuestiones que plantean los adultos, entremedias dando cuenta de las patatas fritas. Al punto el mousse de cabrales con sidra (ahora dicen la mousse, con las comisuras hacia abajo) y foie de pollo con mermelada de arándanos. No recuerdo llorar nunca en las Bodegas Santmery.

Foto de la tienda por Pablo S.

El Río de la Perla (Cava baja, 15). Gabriel nunca aceptaría llamarlo restaurante chino porque no ofrecían lo que llama comida china, pero en mi familia nos entendíamos cuando alguien decía: “¡Vamos al chino!”, y en la vuestra igual. Rollitos de primavera, arroz tres delicias, pollo con almendras… Nunca volví a probarlos siquiera tan buenos. También había un plato de esos que sisean y las demás mesas se giran para mirar.

Mamma Mia (Primero de Mayo, 53). No está en Madrid sino en Fuerteventura. Os da igual porque existe lo mismo que los otros, es decir que existió. Cafetería. La llevaba una pareja magnífica, Pietro y Rosella; él cocinaba, ella atendía las mesas. Menú del día, cada día según los productos frescos; pasta de primero, claro. La lasagna, y algo que no sabría explicar en la disposición de los hielos y el limón hacía que el contenido supiese mejor. Pietro tenía cierta afición por el puerro (en casa se empezó a utilizar a partir de entonces) que sólo ahora caigo en la cuenta es responsable del nombre del blog. Sé que siguen siempre nuevos proyectos. ¡Un abrazo!

Hasta el martes. En redes somos locuaces: Twitter, Instagram y Facebook.

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