Comer sin manguitos en Madrid: otros dos chinos-chinos comen trigo en un trigal.

¿Te sientes más chino que Usera?

¿Llamas al pato pequinés simplemente pato?

Si te has comido más xiaolongbao que el hijo de Xi Jinping y te gusta más el arroz frito que a un tonto un lápiz (un tonto al que le gusten mucho, supongo) esta semana te traigo el final -más bien una pausa- de nuestras recomendaciones chinas-chinas en Madrid, que ya parece esto un blog de comida asiática.

También vale si te has leído el capítulo anterior pero no has ido, siendo una decepción para todos tus allegados y seres queridos, a ninguno de los restaurantes. No pasa nada si empezáis por estos dos.

¿Se acaba la serie de recomendaciones culturales? No, claro que no. Llevo mucha lasaña encima estas dos últimas semanas por el bien de la inmersión cultural.

Te presentamos: otros dos chinos-chinos en el centro de Madrid que te darían morriña cantonesa.


Restaurante Wang Wang (Calle San Bernardino, 6)

Káiser de los chinos-chinos, el restaurante Wang Wang reina (¿kaiserea?) desde lo alto del chinatown céntrico de Madrid. Cercano a las otras recomendaciones y de aspecto mestizo entre el salón de una casa, un club de striptease gallego y un restaurante panasiático, Wang Wang es la casa de comidas china más estable, económica, realista, tradicional y disfrutable que conozco fuera de clásicos como el Royal Cantonés. Su cocina es china-china, desde los entrantes hasta las bebidas, y cualquiera de sus casi 100 platos está mejor que bueno. Probad todo lo que os llame la atención, que seguro no será poco, aunque los arroces están muy cuidados y el hígado de cordero no es ninguna broma. Los pinchos de cabeza de pato resultaron complicadetes porque no tienen mucha chicha, pero los baos los recuerdo cada vez que me entra hambre.

Para beber, la última vez, me pedí una macedonia con leche por error. No hagáis eso. Preguntad.

Ensalada de doufu con huevo milenario. Rico y difícil de enganchar con los palillos a partes iguales.

Precio: si consigues pagar 15 euros por persona sin explotar me tienes que explicar cómo.

Puntuación: me gusta más que hacer comparaciones estúpidas. 9/10.

Recomiendo muy encarecidamente probar el pincho de piel de pollo y el arroz frito en todas sus variedades. Cuando vuelva pienso beber macedonia de nuevo, no me arrepiento de nada.

Para sorpresa de niños y mayores, tienen web. Y están muy activos en Facebook.

Si alguno se pasa, que, en serio, ya estáis tardando, que me diga, por favor, qué es la tarta de fantástica (o tarta romántica, según la traducción) que ofrecen en su carta. No pudimos tomarla porque estábamos hasta arriba y creo que lo lamentaré hasta el día en el que muera. Como siempre, si pone que algo pica, es que pica.

La bebida de tapioca fue un malentendido un poco extraño. Yo quería un bubble tea.

The hero Chongtsin Hot Pot (Calle Álamo, 7)

En el mismo barrio encontramos otro restaurante que recomiendo, más que por su calidad, por su concepto. En The Hero Hot Pot os váis a tomar el equivalente chino de una fondue. El concepto es muy sencillo: se eligen uno o dos caldos y todos los ingredientes que quieras cocer en ellos. La variedad es enorme, y aunque no todos sorprenden, el precio y lo diferente de la experiencia bien justifican reunirse con unos amigos y luchar a muerte para pescar la última albóndiga de pescado.

Apuñalarás a tu pareja con los palillos para conseguir esas albóndigas. Una vez tocan el caldo no son de nadie, digan lo que digan.

Este es algo más elegante, en el sentido de que parece que se construyó pensando en ser un restaurante. Sin muebles de salón ni decisiones lumínicas extrañas. Hay un camarero que mola casi tanto como salpicar a tus mejores amigos con caldo de pescado hirviente.

Tonto el último.

Un poco aguachirri, pero soltar un dumpling desde lo alto sirve para quemar Desembarco del Rey.

De beber tienen cosas muy normalitas y alguna que no.

Precio: tienen menús para parejas y grupos, así que sales por 15 euros como mucho. No vayas solo si no quieres formar parte del caldo de setas.

Puntuación: si le robas los dumplings a tu novia es mejor. Si no, también está bien. Mola para de vez en cuando.

Web no tienen.


¡Y eso es todo! Realmente no, pero ya vendrán restaurantes tailandeses, filipinos, japoneses y, por supuesto, más chinos. De momento tienes deberes para rato si quieres comer como un chino en Madrid.

La siguiente gastronomía en la que nos meteremos hasta el fondo nos queda un poco más cerca. Al primero que lo adivine lo invito a algo.

Por supuesto, si alguno se acerca a un restaurante recomendado por nosotros que no dude en mandarnos una foto, mensaje, burofax, amenaza de bomba o carta con ántrax. Si queréis recomendaciones de algo en concreto, escribidnos por instagram o comentad aquí abajo

La semana que viene más y, espero, mejor.

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